A propósito de la negativa de los familiares de Narciso Lovera, el hombre que supuestamente murió por mezclar heroína con fentanilo, de que su cuerpo sea exhumado, el Ministerio de Salud Pública está apto para proceder con esta medida.

En N Investiga, el abogado Alberto Fiallo sostuvo que la Ley General de Salud establece que en casos científico y emergencias sanitarias el Ministerio de Salud Pública tiene la facultad de ordenar la exhumación de un cuerpo.

La entidad dirigida por el ministro Daniel Rivera tendría que motivar bien la necesidad de hacer esta exhumación, argumentando la intención de protección a la Salud Pública o como una medida preventiva, pues al comprobar que el fentanilo ha llegado el país, las autoridades competentes pudieran combatirlo de una manera más frontal.

Esta semana, el doctor Eladio Pérez, viceministro de Salud Colectiva, reiteró que en el país aún no se ha identificado la aparición de fentanilo ni defunciones atribuidas al consumo de esa sustancia ilícita, “por el momento no tenemos reporte de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), que notifique la aparición de Fentanilo en el país, hasta que tengamos esa confirmación por la institución correspondientes no podemos decir que tenemos Fentanilo en nuestro país”.

¿Qué es el fentanilo?

El fentanilo es un potente opioide sintético hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Una dosis de solo 2 miligramos de fentanilo, que equivalen a entre 10 y 15 granos de sal de mesa, se considera que es letal.

El fentanilo fabricado ilegalmente suele combinarse con otras sustancias como pastillas falsificadas, heroína, cocaína y metanfetamina. Por eso, muchas personas pueden no saber que están ingiriendo fentanilo, lo que provoca una intoxicación accidental.

Según la Administración para el Control de Drogas (DEA), las redes criminales de narcotraficantes están produciendo en masa pastillas de imitación, que comercializan falsamente como pastillas legítimas de prescripción médica, causando así la muerte a texanos desprevenidos.

Algunas pastillas falsificadas se fabrican para que parezcan opioides de receta médica, como la oxicodona (Oxycontin, Percocet), la hidrocodona (Vicodin) y el alprazolam (Xanax), o estimulantes como las anfetaminas (Adderall). Pastillas que imitan a las de venta con receta y que son muy accesibles al público pueden contener dosis mortales de fentanilo.

A menudo se venden a través de las redes sociales y en plataformas de comercio electrónico, de modo que cualquiera que tenga un teléfono celular, incluidos los adolescentes y adultos jóvenes, puede adquirirlas.

Los texanos solo deben consumir productos farmacéuticos legítimos que estén recetados por profesionales médicos y surtidos por farmacéuticos en los Estados Unidos.